- Un modelo Lean de Excelencia en las Operaciones. Leer más
- Editorial Euclides Coimbra - CEO Kaizen Institute Consulting Group. Leer más
- TFM - Total Flow Management. Leer más
- Un caso de éxito: disminución del Lead Time y aumento de la productividad - Amorim&Irmãos. Leer más
- Entrevista a Luís Esteves, Director Industrial de Amorim&Irmãos: “Las metodologías Lean nos han permitido alcanzar un aumento de la productividad del 25%” . Leer más
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La expresión Lean Operations se suele utilizar para describir el Modelo Toyota de Operaciones. Este modelo tiene como objetivo eliminar los “Siete Desperdicios” y la mejora del Servicio al Cliente. De esta forma, eliminando los “Siete Desperdicios”, entre los que se incluye el stock, la organización obtiene como resultado una mejora de la productividad extraordinaria.
Al mismo tiempo, el punto de partida de todas las operaciones son los requisitos del cliente final: con este modelo se puede lograr fácilmente niveles de servicio superior al 98%. Hay cientos de libros sobre el modelo de Toyota y el Lean Manufacturing, pero todos son demasiado generalistas o tratan los temas solo parcialmente.
El área de operaciones de una la empresa abarca el aprovisionamiento, la producción y la distribución, y en todas estas áreas es posible la aplicación de Lean.
La mayoría de libros cubren razonablemente el área de producción, pero deja fuera las otras dos grandes áreas (aprovisionamiento y distribución).
El Modelo Lean de Kaizen Institute, cubre, en uno de sus cinco elementos, estas tres grandes áreas. Se trata del pilar que denominamos TFM (Total Flow Management), que posibilita la mejora integral de todos los flujos (movimientos) de materiales e información de una cadena de suministro, ya sea dentro de la propia organización (flujos internos) o con clientes y proveedores (flujos externos).
El objetivo es "Crear Flujo" en toda la cadena y optimizar las interfaces. Como se muestra en el esquema, la principal medida del flujo es el “Plazo Total” (Lead Time). Mejorando el Lead Time mejoraremos el servicio al cliente (interno y externo), disminuirán los stocks y mejorará la productividad.
Estimados lectores
A menudo las crisis son poderosas catalizadoras de cambios profundos en las organizaciones. La que ahora sufrimos para muchos ya ha tocado fondo, y en países como Estados Unidos y Alemania los datos empiezan a ser alentadores, aunque en España la percepción sea otra. En todo caso, la opinión general es que el año que comienza va a ser duro para todos.
De lo que sí no hay duda es que ya sea durante épocas de crisis o de prosperidad, las empresas necesitan tener estrategias de mejora, de cambiar para mejor (que es el significado de Kaizen). Ya sea para la mejora continua de la productividad o de las ventas, es esencial tener una estrategia clara.
Esta estrategia debe clarificar cuales son los objetivos a alcanzar en un plazo de uno a tres años, objetivos que deben estar claramente definidos en cuatro perspectivas:
- Objetivos de éxito financiero
- Objetivos de mejora para los clientes (calidad del producto/servicio)
- Objetivos de mejora de los procesos internos (operaciones, marketing / ventas, nuevos productos, seguridad y medio ambiente,…)
- Objetivos de mejora de las personas (aprendizaje y crecimiento).
Hacer un Mapa de Estrategia Lean es justamente definir los objetivos de mejora usando la gestión visual. Solo cuando la estrategia es visible y está bien definida es posible medir su implementación y verificar su eficacia. De esta forma, es posible alinear y concentrar toda la organización en la ejecución de la estrategia de cambio para mejor.
Uno de los inputs principales para un Mapa de Estrategia Lean, especialmente en lo que se refiere a la Excelencia Operacional, es el modelo de mejora TFM (Total Flow Management), que es precisamente el tema de este Newsletter. Como su nombre indica, se trata de gestionar el flujo de los procesos principales y conseguir un cambio de paradigma, una transformación que permita obtener resultados radicalmente mejores.
El TFM es un remedio muy potente para la transformación de las Operaciones y puede marcar la diferencia. La diferencia es una empresa mucho más fuerte en términos de productividad, servicio al cliente e implicación del personal.
Los conceptos principales del modelo TFM son los siguientes:
- Organización de Supermercados y áreas de “Cross-Docking” en toda la cadena de aprovisionamiento
- Ciclos de transporte de alta frecuencia (preferentemente diarios) •Lotes de Producción pequeños
- Planificación de pedidos firmes de clientes (no usando previsiones)
- Planificación regular de la Capacidad (usando previsiones).
El modelo TFM está constituido por cinco grandes áreas de trabajo, tal como se puede observar en el diagrama superior:
Diseñar adecuadamente la cadena de valor para posibilitar la creación de flujo
- Crear las condiciones para una estabilidad básica
- Crear flujo en la producción
- Crear flujo en la logística interna
- Crear flujo en la logística externa
La revisión del modelo de operaciones para la implementación debe comenzar con el Mapeamiento de los Flujos. Aquí se utiliza la técnica del “Value Stream Mapping” (VSM). Se trata de una técnica bastante conocida, pero que para ser aplicada con éxito requiere mucha experiencia. De hecho, para hacer un buen diseño de la solución es necesario dominar todos los conceptos Lean y su aplicación en producción y logística. Es este conocimiento lo que el modelo Kaizen TFM aporta. En este Newsletter encontrará algunos ejemplos de aplicación y de resultados conseguidos (solo es uno de los muchos casos en los que Kaizen Institute ha trabajado).
Por último, destacar que Kaizen Institute acaba de editar un libro sobre TFM (por ahora solo en inglés), que está disponible para apoyar el esfuerzo de todos aquellos que día a día buscan la excelencia en las operaciones.
Disminución del Lead Time y aumento de la productividad
Raro es una planta de producción de tapones corcho natural, utilizado para los vinos de reserva y vinos que necesiten de crianza en botella, ubicada en Lourosa (Portugal) e integrada en el grupo Amorim & Irmãos, S.A.
El principal resultado de la implementación de las metodologías Lean Kaizen en la Unidad Industrial Raro, del grupo Amorim&Irmãos, fue un aumento de productividad del 25%, frente a los valores de control registrados en mayo de 2008. Paralelamente, se superó también el objetivo definido de disminución en un 40% de los stocks almacenados (definido por el cociente entre valor del stock y las ventas), y se incrementó la Tasa de Satisfacción de Pedidos (TSP) en ocho puntos porcentuales, hasta el 98%.
Partiendo de un proceso de identificación de oportunidades de mejora y del mapeamiento del flujo de material e información en el interior de la unidad (“Value Stream Mapping”), se identificaron importantes pérdidas de productividad derivadas de un “Lead Time” excesivo. Este es, en realidad, el indicador más importante en términos de flexibilidad de la unidad industrial y que más fácilmente conduce a ganancias de productividad cuando se reduce. En el caso de Raro, el Lead Time, desde que la materia prima entra hasta la entrega del producto final, era, inicialmente, de 116 días, para solamente 12 horas de valor añadido. En este punto, se consideró que con un “Lead Time” menor la empresa respondería con mayor celeridad a los pedidos de los clientes, obteniendo mejoras a nivel de servicio y fidelización, y se definió como objetivo una reducción de este indicador hasta 84 días.
La fijación de este objetivo implica la redefinición del flujo de producción, sustituyendo el actual (y complejo) modelo en “Push” por un modelo “Pull Flow”. A través del rediseño del proceso productivo, esta transformación supuso, sobre todo, la limitación del material parado entre operaciones, acelerando el flujo de material, y la sustitución del anterior layout funcional, donde los procesos funcionaban por lote y de forma no integrada (con las operaciones de tratamiento, encapsulado y embalaje físicamente separadas), por un layout de proceso, asociado al concepto de “One Piece Flow”, o de líneas de “Flujo Unitario”. Este concepto se traduce en un modo de organización funcional que integra todas las operaciones, permitiendo que cada pieza fluya de operación en operación, hasta su finalización, sin la formación de stocks inactivos de productos inacabados. Al mismo tiempo, se eliminan los desperdicios de movimiento y sobreprocesamiento, y se consigue una mayor normalización y flexibilización de la producción, e incluso una reducción del espacio ocupado.
De la misma forma, el flujo de información anterior a la introducción de las metodologías Kaizen era también complejo, con diferentes órdenes de producción enviadas en cada momento, en un intento de sincronizar la producción. Sin embargo, en general, este modelo presentaba fallos constantes debido a problemas habituales, como averías, falta de material o de operadores o problemas de calidad, introduciendo una dificultad adicional de gestión.
En el nuevo modelo, el flujo de información y la planificación están más simplificados. Para artículos del tipo A, que corresponden al 80% de la demanda de Raro, el material consumido desencadena ahora, automáticamente, una necesidad de producción para proveedores internos o externos, siendo necesario solamente planificar el restante 20% de la producción. De este modo, se pasó a trabajar en un sistema de “Make to Stock”, para los clientes considerados del tipo A, y en “Make to Order”, para clientes del tipo B y C.
Con estos cambios, se implementó además una nueva etapa en el proceso productivo. En el esquema anterior, la sección de retrabajo pretendía, ante todo, evitar la acumulación de stock de tapones de una clase inferior. Con el nuevo sistema, todo el sobrante es retrabajado, de manera que se pueda reintegrar en el ciclo productivo. Por todo esto, en este momento las mejoras introducidas, asociadas a otros proyectos en curso en la fábrica, permitirán un importante aumento de la productividad y de la flexibilidad, y una respuesta rápida al cliente.
Al final, el paradigma existente en la mente de los trabajadores de Raro, de que no era posible hacer las cosas mejor de lo que se hacían, desapareció. La resistencia al cambio se venció con la formación de los colaboradores y, hoy en día, las personas ya creen que es posible mejorar siempre, dado que la organización, gestionada en un sistema “Kaizen Management System” (KMS), o de “Gestión de la Mejora Continua”, está continuamente trabajando para mejorar, consiguiendo una mayor competitividad y una actitud de liderazgo.
“Las metodologías Lean nos han permitido alcanzar un aumento de la productividad del 25%”
La Unidad Industrial Raro, perteneciente al Grupo Amorim&Irmãos y especialista en la producción de tapones de corcho, está en este momento inmersa en un proyecto de implantación de Metodologías Lean de la mano de Kaizen Institute. La apuesta recayó en un sistema de “Total Flow Management”, o Gestión Total del Flujo, que asegure que materiales e información fluyan de forma más rápida y eficaz hasta el cliente final. Para Luís Esteves, Director Industrial de Rolhas Técnicas, donde se incluye la Unidad Industrial Raro, a pesar de la alteración completa del paradigma de la empresa, “los resultados han superado las expectativas”. De hecho, estas mejoras, asociadas a otros proyectos en curso en la unidad, permitirán un “importante aumento de la productividad”, sirviendo además como “modelo para otra plantas”.
Kaizen Institute – Portugal es el mayor productor, transformador y exportador de corcho a nivel mundial, lo que es poco común en el contexto portugués. ¿Cree que el sector no ha visto adecuadamente reconocida su importancia?
Luís Esteves – Aunque seamos líderes mundialmente reconocidos, la industria del corcho ha sufrido algunos reveses en la última década, sobre todo debido a la introducción de componentes alternativos, agitando un sector en el que el Grupo Amorim es uno de los principales intervinientes, con un 25% de cuota de mercado a nivel mundial. Hoy en día, la sociedade no reconoce el sector del corcho como un mercado fuerte. Realmente es un sector clave en la economía portuguesa, con más de 16.000 trabajadores, un 2,3% de las exportaciones del país y un 28,5% de las exportaciones del sector forestal. En resumen, la industria del corcho ha cambiado radicalmente en los últimos diez años, revolucionando la forma cómo se fabrica el producto, a través de inversiones en nuevas unidades industriales y de la apuesta por la investigación científica, permitiendo, a través de un mayor conocimiento técnico, mejoras fundamentales a nivel de producto. En este momento, el problema con que nos encontramos es de competitividad.
KI – ¿Cuáles son las ventajas competitivas y el potencial de generación de riqueza de los productos tradicionales como el corcho?
LE – Si las empresas, como las del corcho, tuvieran capacidad de adaptarse a las necesidades del mercado, entonces tienen todas las condiciones para ser una importante fuente de valor añadido para todos. El corcho tiene esa gran ventaja, que es un producto difícilmente replicable, pues tiene condiciones técnicas difícilmente imitables por los productos alternativos.
KI – ¿Cómo surgió el interés inicial por las metodologías Kaizen?
LE – Nuestro interés inicial pasaba por una mejora operacional. El holding Amorim&Irmão pasó en 2006 por una gran reestructuración industrial. Raro es un nicho de negocio dentro de nuestro propio negocio: es un mercado que vale, dentro de nuestra área de negocios, 12,5 millones de euros, fabricando tapones para los mercados de coñac, whisky, vino de Oporto, tequila y otros, e incorporando nuevos productos con cápsula de madera, plástico, metalizadas o otro tipo de materiales. En 2007, teniendo un importante crecimiento del 25%, nos enfrentamos a un grave problema: necesitábamos espacio. Pensamos entonces en una reestructuración a una escala menor, y buscamos a alguien que nos pudiese ayudar en ese sentido. Optamos por el Kaizen Institute.
KI – ¿Cuáles han sido los principales cambios introducidos en el proceso productivo?
LE – Al contrario de lo que hoy hacemos en otras unidades que pasaron por el “Total Flow Management” (TFM), y que están hoy por hoy perfectamente alineadas, Raro está en una base más de intervención. Organizamos la formación habitual que el Kaizen Institute aconseja, o, mejor, un “brainstorming” de cinco días en sala, entre los especialistas de Kaizen y un conjunto de diez personas, incluyendo la dirección, director industrial, calidad, mantenimiento, comercial, donde discutimos conocimientos e ideas, y construimos una visión de futuro de la propia unidad. De este análisis surgieron 21 subproyectos, con los que conseguimos reducir el área ocupada por las operaciones en cerca de un 50% y aumentar la productividad en cerca de un 40%. El Lead Time, por su parte, fue reducido en un 89%. Todo esto asegurando el control de calidad en flujo, así como un aumento de la autonomía de los trabajadores. De igual forma, introducimos una planificación en “Pull”, pasando de una visión semanal a una visión diaria, estando siempre atentos a los mercados. Esta alteración de modelo de planificación permite diferenciar los artículos A de los B y C. Mientras que para los primeros trabajamos para stock, en los restantes fabricamos de acuerdo con los pedidos. De esta forma, conseguimos equilibrar el flujo, aumentando la productividad del mismo.
KI – ¿Qué mejoras se han obtenido a partir de la implementación de las metodologías Kaizen?
LE – Aquellas que más destaco son sobre todo la tasa de rechazo interna, que bajó significativamente, la rapidez en la entrega de los pedidos, la reducción en un 20% del capital invertido y también de los costes operacionales. Por otro lado, el 10% de aumento de productividad que fijamos como objetivo cuando iniciamos este proceso es hoy cerca de 25%. O sea, con ayuda del Kaizen Institute pasamos de un 91% de tasa de satisfacción del cliente a un 98%. Recuerdo que el objetivo inicial definía que en el 97% de los casos tendríamos que responder al cliente en la fecha acordada. Adicionalmente, reducimos de 116 a 84 el número de días de stock tras de un año de implementación, estando ya desactualizado frente a los nuevos objetivos trazados. Todo esto vino, en la práctica, a alterar completamente el paradigma y la forma como veíamos la empresa.
KI – ¿Cómo fue el proceso de implementación? ¿Cuáles fueron las principales dificultades encontradas?
LE – Tuvimos la precaución de seleccionar inicialmente diez personas que eran elementos clave de la unidad industrial. Ellos serían los vehículos para otros trabajadores, pues serían elementos fundamentales en la comunicación del mensaje. Estas personas clave consiguieron percibir que lo que estaba en cuestión era como podríamos conseguir hacer más y mejor con menos costes, no estando sobre la mesa, en aquel momento, prescindir de personas. En resumen, todo este proceso fue, en general, bien aceptado y bien encuadrado, valorando las necesidades de todos. Después de los cinco días de TFM nos planteamos un desafío que se asumió como central en este proceso: cada uno de nosotros tenía que indicar en cuánto tiempo estos 21 proyectos iban a ser implementados, y las respuestas fueron entre uno y tres años. O sea, todos veíamos el problema de la misma manera, y entonces el responsable del proyecto nos dijo que teníamos siete meses para implantarlos, sino perderíamos la oportunidad. Fue esa urgencia la que nos hizo caminar a todos en el mismo sentido.
KI – ¿Y a nivel de las resistencias al cambio? ¿Cómo se superó este obstáculo?
LE – Este cambio envolvió a toda la empresa y las personas se dieron cuenta de que el proyecto solo podía tener éxito con la implicación de todos, y que como resultado tendríamos más seguridad y menos stress en el trabajo.
KI – ¿Qué valoración hace de los resultados alcanzados?
LE – Los resultados han superado las expectativas. La gran pregunta que surge ahora para nosotros es esta: ¿cómo vamos a conseguir perpetuar el cambio que conseguimos implementar en esta unidad industrial? Aquello que ahora tenemos como mayor responsabilidad es garantizar el ambiente que se creó en esta unidad y que ya fue replicado en otras cinco unidades, solo en nuestra área, y otras siete a nivel de grupo. Los resultados que Raro ha obtenido están sirviendo de catalizador para otras unidades.
KI – ¿Cuál es la contribución que la implementación de este tipo de metodologías podrá tener para el tan deseado aumento de la productividad en Portugal?
LE – Todo. Cuando fijamos el 10% de aumento de productividad como objetivo para un año, todos teníamos algún recelo. Incluso en una unidad como esta, tenemos que tener la capacidad de, a lo largo del tempo, volver a parar y repensar la estrategia. Incluso las grandes empresas que han tenido un buen desarrollo deben parar y pensar como pueden mejorar. De hecho, hoy no me asusta nada discutir aumentos de productividad de 3 o 4%, pues creo que estos números son, actualmente, totalmente razonables.
KI – Esta es también una prueba de que el déficit de productividad no es innato, sino derivado de problemas de gestión y organización…
LE – Nuestro caso es un ejemplo claro. Hace un año atrás trabajábamos de la forma que conocíamos, y pensábamos que nuestra estrategia era la correcta. La formación que recibimos, la forma de abordar los problemas que aprendimos, la forma como los discutimos y la capacidad de trabajar en equipo hizo que cambiásemos de paradigma. Hoy somos una empresa que consiguió un aumento de la productividad de un 25%.
KI – Para terminar, ¿la relación establecida con el Kaizen Institute va a continuar?
LE – Estos proyectos tienen sentido a largo plazo, cuando encontramos el modelo correcto, y este es el caso.










