Elasticidad en el retail

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Las cadenas de suministro como centro de costes

Durante muchos años, el sector minorista se benefició de perfiles de demanda estandarizados y de lenta evolución. Los picos asociados a las estaciones, los eventos festivos o las promociones se predecían con una precisión relativamente alta. Esto permitía planificar los recursos y la capacidad a medio y largo plazo, con operaciones diseñadas para maximizar la eficiencia y minimizar los costes. Sin embargo, este enfoque en la eficiencia se produjo a expensas de la flexibilidad y la agilidad para responder a los acontecimientos imprevistos o a los cambios de tendencias, que resultaron fundamentales para reaccionar ante la reciente agitación de los comportamientos de consumo. 

Incluso antes de la disrupción de la pandemia, los minoristas empezaban a sentir la presión sobre sus operaciones para responder a la creciente demanda de los consumidores. Grandes minoristas como Amazon o Walmart ponen a prueba a todos los demás con sus modelos de velocidad de servicio, con tiempos de entrega tan cortos como unas horas o incluso utilizando drones.

En respuesta a los nuevos desafíos, los líderes de las organizaciones han cambiado su paradigma respecto a la cadena de suministro. Mientras  antes se consideraba un centro de costes cuyo objetivo final era minimizar el coste de cada transacción, la cadena de suministro se entiende ahora como una capacidad estratégica que puede convertirse en una ventaja competitiva si se pone el enfoque en la flexibilidad, la velocidad y el nivel de servicio. Este cambio de paradigma es una reacción al impacto que los cambios drásticos de la demanda supusieron para los minoristas que tenían operaciones muy productivas pero inflexibles.

La ventaja competitiva de las operaciones elásticas

En 2020 presenciamos un fuerte cambio en los perfiles y el mix de la demanda, tanto de productos como de servicios. El cambio hacia el retail online fue evidente, pero no fue el único cambio. El número de pedidos por semana, el número promedio de artículos y el valor promedio por pedido también cambiaron, junto con las adaptaciones en las rutinas de los consumidores. Este cambio morfológico de los pedidos repercute directamente en la forma de procesarlos en los centros logísticos, lo que altera significativamente la capacidad necesaria para satisfacer la demanda.

El tema de las "cadenas de suministro resistentes" ha estado presente en muchas publicaciones, y surge como la solución para suavizar el impacto de las disrupciones imprevistas en las cadenas de suministro. Normalmente, este tema está asociado a la relación con los proveedores y a la capacidad de crear redundancias o aproximar recursos, para eliminar el riesgo.

Sin embargo, para que una cadena de suministro esté realmente preparada para la disrupción, también es esencial enfocarse en el core de la organización: sus operaciones internas. Una cadena de suministro que no es capaz de ajustar rápidamente su capacidad en función de la demanda real de los clientes no puede considerarse "resistente". De hecho, la cuestión del ajuste de la capacidad es un desafío para el 69% de las organizaciones, que afirman no tener la agilidad necesaria para aumentar o reducir su capacidad a corto plazo.

Tradicionalmente, los minoristas asocian la flexibilidad con la automatización y la redundancia de recursos. Creen que la capacidad sólo puede reducirse o aumentarse rápidamente si la operación está formada por equipos y no por personas. Además, temen que la posibilidad de aumentar la capacidad esté en la redundancia de recursos, que pueden estar infrautilizados la mayor parte del tiempo. Sin embargo, por suerte para las empresas, la flexibilidad no sólo no depende de la automatización o la redundancia de recursos, sino que este enfoque sólo contribuirá a aumentar los costes si no se garantiza la planificación de escenarios y la versatilidad de los equipos. Los responsables de la cadena de suministro necesitan datos fiables y oportunos, una toma de decisiones rápida, operaciones estandarizadas, equipos ágiles y colaboración con los proveedores.

Flexibilidad vs Estandarización

La flexibilidad y la estandarización suelen ser opuestos, pero en este caso van juntos. Para reaccionar rápidamente a la disrupción de la demanda, en volumen y en mix, los minoristas deben:

  • Planificar y estandarizar para diferentes escenarios. Los minoristas deben diseñar el modelo operativo para diferentes escenarios de demanda. Cada escenario es optimizado a través de diferentes modos operandis, ya sea el layout, el método de picking, la agregación de pedidos o incluso la organización del equipo. Una vez estandarizadas las operaciones para los diferentes escenarios de demanda, es esencial formar eficazmente a los equipos en los diferentes modelos y funciones. Así, cada semana o incluso cada día, los equipos y espacios se moldean a la demanda existente.
  • Planificar la capacidad a corto plazo con datos reales de los clientes. Teniendo la flexibilidad para los diferentes escenarios, es posible planificar a corto plazo. La planificación a corto plazo se beneficia de la incorporación de datos reales de la demanda que mejoran la calidad de las previsiones y mejoran los algoritmos. El uso de datos fiables también permite a los líderes acelerar la toma de decisiones y hacerla más basada en hechos.
  • Impulsar la polivalencia de los equipos para la reasignación de recursos. Al garantizar la versatilidad de los equipos, no sólo entre funciones sino también entre áreas, es posible transformar las organizaciones según las necesidades reales del negocio. Esto es posible gracias a programas de formación eficaces y prácticos respaldados por operaciones optimizadas.
  • Colaborar con los proveedores. La colaboración es la clave de la flexibilidad. Compartir la información con los proveedores facilitará el ajuste de los planes de entrega, nivelando el stock y manteniendo al mismo tiempo el nivel de servicio. La eliminación de barreras entre los distintos elementos de la cadena de valor supone valiosas ventajas para ambas partes.
  • El patrón de demanda que encontramos hoy no es la nueva normalidad. La nueva normalidad es la disrupción y la rápida evolución de las tendencias, impulsadas por la aceleración de la tecnología y el acceso de los consumidores a un mercado globalizado. Las operaciones elásticas no son sólo una ventaja competitiva para superar la disrupción, sino una clave para liderar en un mercado en constante cambio.

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