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Personalización vs. productividad: la solución es la producción ágil

Actualmente, se observa un gran cambio en los patrones de consumo de la sociedad. La adopción de estilos de vida más saludables o el hecho de que los consumidores tomen decisiones de compra más sostenibles hace que los productores adapten sus productos y, en consecuencia, también sus operaciones. Además, alrededor del 70% de los consumidores consideran importante la personalización de los productos que compran. Por otro lado, las exportaciones actuales son 40 veces superiores a las de 1913, lo que demuestra que el mercado es cada vez más global y, naturalmente, competitivo. Así, los productores tienen hoy un doble desafío: combinar la personalización con la productividad. ¿Qué paradigmas hay que superar para lograr este objetivo?

Maximización de la eficiencia

Uno de los principales objetivos de gestión de cualquier planta es maximizar la ocupación de los recursos, garantizando así el mayor rendimiento posible. Sin embargo, cuando no hay suficientes pedidos para la capacidad instalada, seguir maximizando la ocupación sólo contribuirá al muda (desperdicio) de la sobreproducción. Esto, a su vez, generará en última instancia un aumento de los stocks, un aumento de la necesidad de espacio de almacenamiento, un aumento del capital bloqueado en el valor de los stocks, un aumento del riesgo de mercancías dañadas y un aumento del riesgo de no vender.

Otra medida muy utilizada para aumentar la eficiencia es aumentar los lotes de producción. De este modo, se reduce el número de cambios de referencias y se pueden alcanzar mayores índices de producción. Al comprar mayores cantidades de materias primas, también se compran a un precio más bajo. Sin embargo, la producción por lotes aumenta el EPEI (every part every interval), es decir, el periodo de tiempo necesario para producir todas las referencias diferentes, lo que disminuye la flexibilidad de la producción. Además, los stocks intermedios aumentan y el Lead Time de producción también. Combinados, estos problemas contribuyen a la insatisfacción de los clientes y a posibles penalizaciones y pérdidas de contratos, entregas subóptimas y costes de transporte adicionales, además de reducir la capacidad de respuesta a los cambios del mercado.

El efecto látigo (Bullwhip effect)

Por otro lado, pequeños cambios en el perfil de la demanda final del cliente generan incrementos en las necesidades a lo largo de la cadena de suministro, contribuyendo también a la sobreproducción y al aumento de los niveles de stock. Este efecto, también conocido como efecto látigo, se produce cuando la demanda real supera la previsión de consumo.

En el caso de las materias primas, cuando esto ocurre, se producen roturas de stock, que se superan aumentando la cantidad pedida para garantizar que no haya más roturas de stock la próxima vez. Ante este problema, a menudo se decide aumentar el stock de seguridad de los productos acabados y, en consecuencia, de las materias primas. En consecuencia, se intensifica la distorsión de la demanda y se incrementan las cantidades de pedido previstas. En algunos casos, este efecto puede incluso conducir a inversiones para aumentar la capacidad de producción.

La productividad

Aunque varía según el sector, el tiempo de valor añadido de los trabajadores suele ser bajo. Al observar una zona de producción, es habitual observar varias actividades con muda, es decir, la espera y el movimiento. Esto se debe principalmente a la existencia de layouts inadecuados y a la falta de un borde de línea optimizado con todas las herramientas y componentes necesarios para la operación.

Según la experiencia de Kaizen Institute, estos factores tienen un impacto de alrededor del 20% en la pérdida de productividad. Además, a menudo el trabajo no está balanceado entre los trabajadores y no hay una secuencia estandarizada de tareas a realizar en cada estación de trabajo. Todo esto se traduce en elevados costes de mano de obra, baja motivación de los equipos, mayor rotación de los trabajadores y elevados tiempos de cambio.

Creación de flujo en las operaciones

Ante el binomio personalización/productividad, contar con un sistema de producción robusto, eficiente y ágil es clave para el éxito del negocio. Por lo tanto, implementar estrategias que reduzcan los costes de producción, garantizando la calidad del producto y el nivel de servicio debe ser el objetivo de cualquier productor. Para ello, es fundamental crear un flujo en la producción y la logística adoptando un sistema de producción pull. Se basa en los supermercados físicos, los pedidos fijos y el consumo real, la optimización de los flujos y el respeto por los estándares.

Las referencias producidas se clasifican como MTS (make-to-stock) o MTO (make-to-order) en función de diversos criterios como la frecuencia de los pedidos y el volumen pedido. Las referencias MTS se organizan en supermercados de producto acabado que se dimensionan en función de la demanda real y considerando un coeficiente de seguridad para absorber la variabilidad (del proceso, de la demanda y de los proveedores). Cada producto del supermercado tiene un punto de pedido que es el nivel de stock a partir del cual se lanza una nueva orden de producción, también parametrizada y denominada cantidad de pedido.

En el nivel de producción, debe implementarse el flujo unitario de pieza desde la materia prima hasta el producto acabado, minimizando así todos los stocks intermedios y reduciendo el leadtime de producción. Para lograr la personalización a escala, es necesario flexibilizar la producción produciendo pequeños lotes y utilizando supermercados de productos intermedios. Con estos supermercados intermedios, es posible reducir el tiempo de producción de un producto parcialmente personalizable.

Para maximizar la productividad, es esencial dimensionar la producción al takt time, es decir, a la cadencia de la demanda del mercado. Una vez definido el tiempo del ciclo, es fundamental equilibrar las tareas entre los distintos trabajadores y, mediante el análisis y la estandarización del trabajo, eliminar las actividades sin valor añadido y automatizar las operaciones sencillas. Además, la existencia de varios estándares de producción para diferentes niveles de demanda sirve para adaptar la producción a la demanda real de los clientes y evitar la sobreproducción.

Por lo tanto, para seguir siendo competitivos y poder responder a las exigencias de la personalización, los productores deben adoptar un sistema de producción que se base en los principios pull de creación de flujo a lo largo de la cadena de valor.

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